Software y automatización para equipos pequeños

Hay un punto en el que un negocio deja de necesitar una web y empieza a necesitar software, y no lo marca el tamaño ni la facturación. Lo marca el momento en que el trabajo deja de caber en una hoja de cálculo que tres personas editan a la vez.

El primer artículo de esta sección va de distinguir esas dos cosas, porque equivocarse sale caro en las dos direcciones: construir una plataforma para algo que una buena web habría resuelto, o parchear una web durante dos años para que haga un trabajo para el que nunca se diseñó.

A partir de ahí se vuelve práctico. Cómo acotar un MVP para que la primera versión cueste lo que debe costar una primera versión, que es sobre todo cuestión de qué acuerdas no construir todavía. Y las automatizaciones que se pagan solas antes en un equipo pequeño, que casi nunca son las vistosas: un bot de WhatsApp que contesta las cuatro preguntas que llegan cuarenta veces por semana, una factura que se rellena sola, un lead que llega a la persona correcta sin que nadie lo copie a mano.

El sesgo aquí es hacia la respuesta aburrida. La mayoría de los negocios no necesita software a medida. Los que sí, normalmente lo necesitaban dieciocho meses antes de admitirlo, y para entonces ya lo están pagando en horas de su equipo en vez de en un desarrollo.

Un filtro práctico antes de encargar nada: escribe a mano el proceso que quieres automatizar, paso a paso, con sus excepciones. Si cabe en una página y las excepciones son pocas, probablemente sea una automatización y sale barata. Si las excepciones llenan una segunda página, es un producto, cuesta lo que cuesta un producto, y hay que construirlo por fases con algo usable al final de cada una.

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