Búsqueda con IA: que ChatGPT y Perplexity te citen

Una parte creciente de las preguntas que antes se escribían en Google las contesta ahora algo que lee la web y responde en un párrafo. Nadie hace clic. Si tu negocio aparece en ese párrafo existes; si no aparece, no — y el posicionamiento que antes te protegía ya no aplica.

Esta sección va de lo que influye de verdad en eso. Cómo deciden los motores de respuesta qué fuentes citar, qué hacen los datos estructurados para una máquina que lee en vez de rastrear, y para qué sirve llms.txt: un archivo que no es ni magia ni inútil, y conviene saber cuál de las dos cosas es antes de que alguien te lo venda como servicio.

También la terminología, brevemente, porque SEO, AEO y GEO se usan como sinónimos y no son el mismo trabajo. Se solapan lo bastante como para que casi todo cuente doble, y se diferencian lo bastante como para que optimizar para uno y dar por hecho el otro sea justo la forma en que un sitio acaba con impresiones que nunca se convierten en visitas.

Que es la advertencia honesta que merece toda esta sección: que te cite una IA produce una mención, no necesariamente un clic. Es real, trae clientes reales, y es muy difícil de medir con las herramientas que la mayoría de los negocios tiene instaladas. Merece la pena hacerlo. Y merece la pena medirlo bien antes de dar por hecho que funcionó.

Si de esta sección te llevas una sola cosa práctica, que sea esta: las páginas que se citan son las que responden a una pregunta concreta con un dato concreto, en lenguaje claro y cerca del principio. No las más largas, ni las cargadas de palabras clave. Que es además, convenientemente, lo que hace útil a una página para la persona que sí hace clic.

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